Diez maneras de mejorar un congreso sanitario

Diez maneras de mejorar un congreso sanitario

Porque no se trata solamente de que estemos cómodos y nos encontremos con los colegas de profesión (que también). Porque se trata de aprender en la atmósfera adecuada, de incentivar la investigación, facilitar el conocimiento, y realizar un análisis crítico de nuestro desempeño. Y porque creo que, en general, en los congresos médicos suele haber muchas cosas a mejorar. Por todo eso, algunas ideas para los comités organizadores:

1. Evita, en lo posible, la financiación de la industria farmacéutica.

Posiblemente sea el aspecto más complejo, y del que, por estar más habituados, más nos costará despegarnos. Pero es importante. Existe conflicto de intereses si al que pone dinero para que hablemos de un tema le interesa más que adoptemos una u otra postura. Y el problema con el conflicto de intereses no se soluciona con decir “a mí no me influye, aunque me paguen”. Lo primero, porque sí influye, quieras o no. Acostumbramos a devolver favores y, si no lo hacemos, alguien se encargará de recordarnos que lo tenemos pendiente. Lo segundo, porque aunque se pudiera garantizar la ausencia de influencia (que no se puede), nos resta credibilidad de cara al exterior. Una sociedad médica pierde toda su credibilidad al recomendar una vacuna si el fabricante de esa vacuna ha financiado su congreso y lo ha cubierto de logotipos. Puedes sustituir, en la frase anterior, la palabra vacuna con lo que tú prefieras: vigilancia de factor de riesgo, tratamiento, procedimiento diagnóstico o de cribado, terapia novedosa, etc. Poder emitir una recomendación y aseverar, a pie de página, que no tenemos con ello absolutamente ningún conflicto de intereses, es un lujo que debemos poder permitirnos.

2. Dale a la publicidad el espacio que merece, y no otro.

La publicidad, aunque sea de productos científicos, no es ciencia: es publicidad. Por esto mismo ambas cosas deben estar separadas. Cualquier sociedad científica sanitaria tiene contactos suficientes con expertos cualificados, con lo que no hay necesidad de solicitar la presencia de directivos de empresas farmacéuticas (o de nutrición, o de desinfectantes, etc) en comunicaciones, mesas redondas o conferencias. Una charla de Nestlé en un congreso de nutrición estará necesariamente sesgada, y estará limitando el tiempo para otras cosas más útiles. Si el problema está en que Nestlé paga, nos toca volver al punto 1. Así de sencillo.

Si puedes evitar los stands (y puedes evitarlos), mejor. Si has logrado evitar algunos, pero aún dependes financieramente de otros, aléjalos de los pósters científicos. Si colocas ambas cosas en el mismo espacio, muchos congresistas se verán tentados por la publicidad y los tradicionales regalitos (o pichigüilis), y comenzarán a peregrinar de stand en stand sin visitar los pósters. Por supuesto, sobra decir que si tienes que mover algo de sitio, los pósters son los que deben quedar en el lugar privilegiado, el lugar de tránsito entre salas, el lugar donde se sirve el café por la mañana, el lugar espacioso y bien iluminado donde la gente formará corrillos para charlar. Los stands, a otro sitio.

Ya que hablamos de pósters y de patrocinadores, negocia un acuerdo con alguna imprenta local que ofrezca un buen descuento en la impresión a gran formato, y que además pueda recibir los pósters en formato electrónico y entregarlos en la recepción del congreso, incluyendo un tubo (lo más barato posible) para el transporte de vuelta a la ciudad de origen, una vez finalizado el congreso. He aquí una forma de pequeña ayuda económica a los asistentes libre de conflictos de intereses.

3. Evita los gastos innecesarios.

Después de los dos consejos anteriores, éste resulta imprescindible. Aunque es cierto que sólo los hoteles de cierta categoría ofrecen la mejor comodidad y el espacio suficiente para un congreso de grandes dimensiones, nuestro congreso no es siempre de grandes dimensiones. Si vas a ofrecer sugerencias de alojamiento para los congresistas, ofrece variedad en tipos de alojamiento y precios, desde el hotel de 4 o 5 estrellas al sencillo alojamiento de 2 estrellas, o incluso a algunas habitaciones reservadas en el albergue juvenil, para los residentes y gente joven que quiera ir allí. Muchos mirarán estas sugerencias con desdén, sí, pero otros (generalmente, aquellos que se pagan el congreso de su propio bolsillo) pueden agradecerlas.

No necesitamos una bolsita (además, con publicidad) a la entrada del congreso, y el tradicional obsequio-recuerdo de la ciudad/región tampoco es primordial. No todo el mundo desea pagar 60€ por una cena de gala, y lo mismo podemos sustituir a la legión de azafatas por estudiantes de medicina voluntarios/as, que echen una mano a cambio del acceso gratuito a algunos talleres o conferencias que ofrezcan créditos de libre configuración.

4. Incentiva la financiación independiente (libre de industria farmacéutica) de los asistentes.

De nada sirve evitar la financiación con farmacéuticas del congreso, si con eso aumentas el coste de la asistencia, obligando a los congresistas a buscar financiación en las mismas farmacéuticas. Del mismo modo, de nada sirve abaratar mucho la asistencia a un congreso para que se la pague cada uno, si luego el congreso está cubierto de logos. Por eso hay que trabajar en ambos campos.

Procura ajustar el presupuesto todo lo posible, e informar de todo esto a los asistentes en la página web del congreso: explícales la importancia de una financiación libre de conflictos de intereses, y la coherencia del nuevo espíritu del congreso. Hazles cómplices de la reforma. Añade una sección obligatoria de declaración de intereses en el guión de las comunicaciones orales, de modo que se incentive la independencia financiera. Normaliza y desmitifica el tema, para que no quede uno como pardillo (el que se lo ha pagado) y otro de listillo (al que se lo han pagado).

Establece cuotas de inscripción realmente diferentes entre asistentes, proporcionales a sus posibles ingresos. Ningún MIR, con un suelo base mensual de 900-1000€ puede permitirse pagar más de 100-150€ de cuota de inscripción, si además tiene que cubrir el transporte y el alojamiento. Un jefe de servicio, sin embargo, tal vez pueda permitirse pagar más y compensar el coste de los que tienen menos medios. Ofrece, además, descuentos para los que presenten comunicaciones orales. Propón premios y becas (aunque sean pequeñas) para las mejores comunicaciones y los mejores pósters. Un premio en forma de ayuda económica para la realización de rotaciones externas o para asistencia a otros congresos, sería algo que algunos valoraríamos mucho.

5. Wifi gratis.

Si no lo digo, reviento. 🙂

6. Prepara una agenda relajada.

Si saturas la agenda con millones de cosas, más que pluralidad, lo que vas a conseguir es que todo el mundo se salte algunas partes (y todos suelen coincidir en las mismas) para irse por ahí a dar una vuelta. No programes demasiadas sesiones paralelas al mismo tiempo, y procura nivelar los contenidos, para que no quede una mañana demasiado densa y una tarde perfectamente prescindible (en pos del turismo). Planifica e incluye alguna actividad lúdica en medio del congreso. No es que crea que sea algo importante para los contenidos del congreso, pero pienso que si el comité del congreso no la organiza, cada uno se la organizará a su antojo, saltándose contenidos interesantes (o que al menos se suponen tales, por haberlos incluido en el cronograma). Mejor ir un paso por delante, ¿no?.

7. Pon restricciones a la calidad de los trabajos que se presenten. Incentiva los buenos.

No todo vale. Es mejor tener 50 pósters de calidad que 200 mediocres, entre los cuales los buenos pasen desapercibidos. O al menos, prepara una sección destacada con los mejores pósters. Lo mismo pasa con las comunicaciones: rechaza las de menor calidad o concede un momento destacado a las mejores. La calidad vale más que la cantidad. En lugar de considerar como indicador de importancia del congreso el número de comunicaciones, ¡invéntate un indicador nuevo!. Puedes establecer un baremo “oficial” de importancia y calidad en las comunicaciones, y ofrecer un cálculo en función de dicho indicador, que podamos comparar con el congreso del año anterior y del año siguiente. El comité científico, asignando puntos en función a ese baremo (lo más objetivo y claro posible), podrá sacarle mucho más jugo a las comunicaciones, e incentivar la investigación de calidad (en sustitución de la investigación de “voy a ver si preparo algo para mandar al congreso”).

8. Programa más mesas redondas, con turnos de palabra más cortos.

La primera conferencia es motivante. La segunda es soportable. La tercera es inaguantable, y para colmo nos hemos comido ya la mitad del tiempo que queda para la discusión pública. ¡Si es que nos encanta escucharnos! Es mucho mejor que las ponencias de las mesas redondas estén limitadas a unos 10 minutos, con un moderador que vaya indicando cuánto tiempo queda, y al que no le tiemble la voz al cortar a un ponente que ha cumplido su tiempo. Por supuesto, es fundamental, además, garantizar y respetar el rato de discusión posterior, que pueda alargarse si se necesita. Si los ponentes, además, son ponentes por saber mucho y saber comunicarlo, y no por ser amiguetes, mejor, claro.

9. Facilita el diálogo, el debate y el estudio antes y después del congreso, a distancia.

Ofrece acceso identificado (para asistentes y no asistentes al congreso, que lo mismo hay gente que no va pero tiene mucho que aportar) a una sección de la web donde, con toda la antelación posible, estén colgados los abstracts de las comunicaciones y las presentaciones de los ponentes, y documentación relevante, actualizada, seleccionada y bien presentada, sobre los temas que trate el congreso. ¡Invita a que la gente vaya con los deberes hechos y verás como sube el nivel del congreso y los debates abiertos! Sé novedoso. Crea, además, en la misma web, un foro donde los congresistas puedan discutir, en apartados y subapartados, con los ponentes y presentadores de comunicaciones, antes, durante y después del congreso. Ya que estamos, haz oficial un hashtag del congreso en twitter y un grupo en facebook. Que alguien del comité organizador informe, en los descansos entre sesión y sesión, sobre aquello que se esté discutiendo en el foro, o lea algunas líneas de los comentarios o tweets más interesantes.

10. Evalúa el congreso y pide sugerencias e ideas a los congresistas, antes y después.

A mí nadie me las ha pedido, pero aquí están las mías, en general. No cuesta mucho crear un formulario en la web para que los asistentes (o no asistentes) puedan enviar comentarios y propuestas al comité organizador, ¿no? La cuestión es que, entre muchos, lo mismo salen ideas que al comité organizador (generalmente formado por personas de un mismo lugar y estilo de trabajo) no se les habían ocurrido. Haz una evaluación posterior crítica que no se limite a decir “todo ha sido un éxito”, y facilítasela a los que lo vayan a organizar el próximo año.

Pues nada. Si a alguien le sirve de algo este compendio de ideas, genial. Si alguien, además, quiere aportar las suyas, ahí tiene los comentarios.