El activista informado

Uno descubre el valor que tiene verte rodeado de activistas bien informados cuando a veces descubres algunos de los puntos flacos de este mundillo…

  • Los mensajes inapropiados de las manifestaciones. ¿Cuántas veces te pones de los nervios cuando ves que un puñado de gente que se manifiesta a tu lado grita consignas y protestas que machacan y desvirtúan el discurso oficial? A mi me pone de los nervios… Es cierto que más gente hace más bulto, pero tal vez “peor” bulto.

  • Demostrar no tener información. Lo ideal sería que cuando cualquier persona de fuera pregunte a cualquier persona de dentro de la manifestación/acto, ésta le sepa explicar los puntos principales de la acción y, si requiere más información, poder remitirle a algún coordinador que tenga más experiencia y conocimiento del tema. Sin embargo, creo que es muy frecuente que nos pasemos la patata caliente de unos a otros, dejando a esa persona sin la información que buscaba, y con la sensación de que nadie allí sabe bien de qué va el tema.

  • Mensajes complicados, enrevesados, o muy largos. La gente “de fuera” no suele prestar mucho más de unos segundos de atención a lo que estáis haciendo, y estaría bien que fuéseis capaces de transmitir lo básico, y sembrar algo de curiosidad al respecto, en esos pocos segundos, ya sea en las pancartas, panfletos informativos, etc. Siempre habrá tiempo para comunicar el resto de la información si esa persona está interesada en conocerla. Y ojo, que muchas veces, los primeros que no conocen lo básico ni tienen curiosidad por conocerlo, son propiamente algunos activistas.

  • Argumentos “anticuados”, fácilmente desmontables o demagógicos. Creo que muy a menudo vemos protestas basadas en argumentos que, aunque años atrás pudieran ser válidos, hoy ya no lo son tanto. Delitos ya juzgados, castigados y corregidos; Leyes ya modificadas; etc. También escuchamos argumentos muy superficiales, poco trabajados, que cualquiera que piense distinto y tenga unas mínimas tablas echará abajo en un segundo. Yo creo que si realmente se cree en algo, hay que currárselo para (in)formarse bien y saber transmitirlo. Eso no significa que no se pueda reclamar justicia o cambios en muchas cosas, sino que esas reclamaciones deben estar actualizadas, y tener valor a día de hoy. En cuanto a los argumentos demagógicos, sólo sirven para que los de fuera crean que se les trata como tontos, creo yo.

  • Usar mensajes demasiado agresivos. Creo que cuando cualquiera de nosotros nos metemos en estos temas, cometemos el error de pensar “por defecto” que tenemos la razón absoluta, y que los demás: a) deberían escuchar y dar valor a los argumentos que le estoy dando; b) deberían posicionarse como nosotros; c) deberían sentirse mal si no lo hacen. Y creo que nos equivocamos, cuando cegados por esas cosas, utilizamos mensajes muy agresivos que ponen automáticamente a mucha gente en contra. Creo que si realmente creemos en nuestro posicionamiento, lo suyo sería dejar de “intentar convencer” y limitarnos a “hacer pensar”, confiando en que si tanta razón tenemos, el resto llegará a la misma conclusión que nosotros. Si un asunto tiene una cara A y una cara B, mostremos las dos caras, y expliquemos por qué nosotros creemos en una de ellas. Mostrar sólo una de ellas no sólo es absurdo, simplista y poco efectivo, sino que es manipulador y falto de ética.

  • Dejar que se maten moscas a cañonazos. Y encima disparando los cañonazos quien sabe en qué dirección. Ocurre muchas veces que en una acción de 100 personas, se infiltran 5 con ganas de liarla y lo consiguen, transmitiendo al exterior la imagen de que lo hicieron todos. ¿Es justo? No. Pero en mi opinión, tampoco es justo que esos 95 den carta blanca a los 5 radicales y luego protesten por que se les identifique con ellos. La semana pasada un grupo de estudiantes protestó contra el Plan Bolonia con un encierro en una facultad de Granada. Entre ellos había un grupo pequeño de personas que destrozó mobiliario, hizo pintadas, etc. Los estudiantes protestarán si se les mete a todos en el mismo saco, pero creo que no estaría mal tener dos dedos de frente e impedirle a esos salvajes que hagan eso, sabiendo lo que ocurre luego.

  • No preocuparnos por facilitar información sobre qué hacemos y por qué lo hacemos. Hoy en día ya no hay excusas para montar un blog en 5 minutos que se vaya actualizando entre 3 o 4 personas con todo lo relativo a esa acción que se va a organizar, o ese motivo por el que protestamos. Tampoco hay excusas para no redactar una nota de prensa que explique todo por encima, e incluso un dossier que aborde el tema con más profundidad. Y poco a poco, estamos trabajando para que dentro de un tiempo tampoco haya excusas para no acompañar todo esto de algunas fotografías que ilustren mejor el tema.

Un activista bien informado, y que sepa informar bien, vale más que 100 con pancartas, por mucho que griten. Aquellos que contéis con algún especimen de estos cerca, no lo soltéis… vale millones.