Grandes insultos alternativos de ayer y de hoy

Vivimos en una sociedad violenta. La gente se grita y se insulta. Y digo yo… puestos a mancillar el honor de otro con un insulto, ¿hay que acudir siempre a las típicas palabras malsonantes? ¡No!

Espero que esta guía de insultos clásicos (algunos ya en vías de extinción) y alternativos, así como las orientaciones para sus respectivos usos, os sean útiles:

  • Gaznápiro: Un insulto gracioso y con un punto de picardía.
  • Burricalvo: Si leíste a “Mortadelo y Filemón” en tu infancia, habrá quedado en tu memoria.
  • Hijo/a de una hiena: Agresivo y despectivo, pero original, sí señor.
  • Patán: Uno de mis favoritos indiscutibles. Rufián, de sonoridad similar, no tiene ni la mitad de carácter.
  • Chupafleitos: Posiblemente este insulto sólo se ha usado una vez en la historia, y yo fui testigo de ello. Una desafortunada combinación de “chupatintas” y “picapleitos”, fruto del nerviosismo. Un diamante en bruto.
  • Mentecato: Muchos insultos actuales querrían tener esta sonoridad.
  • Energúmeno: Tanto el anterior insulto como este deben usarse siempre vocalizando bien, a gran volúmen, a un ritmo muy lento, y acompañados de grandes movimientos de brazos. Si no, pierden su esencia.
  • Pimpín: Cómico, casi minimalista. Popularizado por el gran Valeriano Campillos, de Los 40.
  • Sabandija: Pronunciar este insulto te traslada mentalmente, de forma casi instantánea, a la cubierta de un barco pirata en el Siglo XVI.
  • Alcornoque: Junto con Pandereta, deben reservarse exclusivamente para los momentos de mofa y escarnio.
  • Pardillo: Un insulto suave pero directo, que puede usarse a diario. Es muy usado en los ejercicios de autocrítica -“Pero mira que soy pardillo…“-.
  • Membrillo: Similar al anterior, está perdiendo presencia en ciertos círculos, para desgracia de todos.
  • Botarate: Cuatro sílabas cargadas de carácter. Los insultos terminados en “e” siempre me han gustado.
  • Papafrita: Genial insulto popularizado por Mafalda. Se tiene que acompañar de acento porteño (Buenos Aires) -“¡Mirá que sos papafrita vos, ché!“-. En esta misma línea tampoco debemos olvidar otro gran insulto: Zanahoria.
  • Zoquete: Práctico, aunque poco sutil, no nos engañemos.
  • Percebe: Como veis, me reservo uno de los mejores para el final… ¿Os habéis fijado? La letra “e” al final, nunca falla.
  • Mendrugo: Muy útil si eres malo, malísimo, y quieres desmoralizar a tus ineptos esbirros.

Actualización: Dado el aluvión de insultos que me están llegando (¡rábanos!) creo que voy a tener que actualizar la lista con algunas de las sugerencias que más me gustan y que, o había olvidado, o que directamente ni conocía…

  • Cagapoquito: Desarma y desmoraliza en décimas de segundo. Grandes líderes han caído víctimas de este insulto…
  • Mastuerzo: El diccionario lo dice todo: “hombre necio y porfiado“. Vayapordiós.
  • Pandeolla: Directo a sus hogares desde la España más profunda.
  • Tuercebotas: Algo tosco, pero ahí está. Mucho mejor es el completamente desconocido Chuflaínas, nombre que por cierto llevó mi canario hasta el fin de sus días.
  • Mequetrefe: De entre todos los insultos terminados en “e”, uno de los más irritantes. ¡No sé como pude olvidarlo!

Es una lástima que algunos de estos grandes insultos estén ya en vías de extinción…