Kiva, solidaridad y justicia bien entendidas

¿Quieres ayudar económicamente a quienes más lo necesitan? ¿Y quieres hacerlo sabiendo a quién va tu dinero, sin complejos intermediarios, y sin paternalismos de ningún tipo? Pues de eso va Kiva, una organización que se dedica a facilitar que tú puedas hacer micropréstamos a emprendedores de países empobrecidos, con nombre, apellidos, soporte de otra organización local, y un proyecto en mente. Dicho de otra forma, Kiva es la primera plataforma online de micropréstamos.

Kiva

Yo me uní hace unos meses, porque me atrajo la idea, y me está encantando. Deja que te cuente mis razones…

Porque es sencillo, dentro de lo sencillo que puede ser

Kiva trabaja con organizaciones locales de microcréditos, en distintos países. Esta organización es la que presta el dinero, la que ayuda al emprendedor local a poner todo en marcha, y la que publica en Kiva su solicitud, mostrando a la persona beneficiaria y describiendo su proyecto. Tú puedes ver todas esas solicitudes, y donar la cantidad de dinero que prefieras, desde 25 dólares, a cualquiera de ellas. Cuando la persona beneficiaria ponga en marcha su proyecto, y consiga recuperar el dinero prestado, te lo devolverá a través de Kiva.

Porque funciona con Paypal, y no se pierde dinero en el camino

A muchos nos encanta Paypal. Es una forma segura y cómoda de hacer y recibir pagos por internet. En el caso de Kiva, todo funciona a través de Paypal, tanto al prestar dinero, como al recibirlo de vuelta. Y en caso de que estés preguntándote por el dinero que se pudiera perder en el camino, Kiva es la primera organización que Paypal ha decidido apoyar con operaciones sin comisiones. Lo que dones llegará íntegro a Kiva, de ahí a la organización local, y de ahí a la persona beneficiaria. La organización local sí puede cobrar intereses a la persona beneficiaria, para poder mantenerse, pero Kiva vigila que esos intereses sean justos y apropiados.

Cuando el préstamo sea devuelto, puedes hacer tres cosas con tu dinero: Retirarlo a tu cuenta bancaria, volver a financiar con él otro proyecto, o donarlo a Kiva, para apoyar sus gastos internos. Simplemente, lo que tú prefieras. Del mismo modo, al hacer el préstamo, puedes elegir hacer una pequeña donación a Kiva, y si no, no.

Porque FUNCIONA. Mucha gente presta, mucha gente se beneficia

Visita durante un rato la sección de préstamos y verás como muchos proyectos se van financiando sobre la marcha. Es más, si entras a hacer un préstamo que ya está casi financiado del todo, y tardas un par de minutos en hacer click, es posible que otro prestamista se te adelante. No es ninguna tontería. Es absolutamente admirable como, proyecto tras proyecto, todos se van financiando. Las cifras son espectaculares:

  • Más de 475.000 personas han contribuido ya a financiar más de 216.000 proyectos, en 53 países, y a través de 120 organizaciones locales. Más del 80% va para mujeres emprendedoras.
  • En 2008 la plataforma recibía un préstamo cada 31 segundos. Esta semana se ha recibido un préstamo cada 14 segundos.
  • De media, cada proyecto requiere una financiación de 385 dólares, y se financia por completo en unas 27 horas.
  • El 98,85% del dinero prestado consigue ser devuelto por los beneficiarios, tras poner en marcha su proyecto.

La transparencia es otro aspecto clave. Tienes acceso a mucha información, actualizada, de las organizaciones locales que prestan finalmente el dinero: el interés que cobran, o el porcentaje de préstamos que son devueltos con retraso, o no devueltos (En total, menos del 1,15%).

Porque te sientes acompañado

Kiva tiene un cierto aire a red social. Pero bien hecha. Tienen blog, cuenta en twitter, están presentes en facebook, cada prestamista/colaborador puede tener su propia página de perfil, y puedes formar grupos con otros colaboradores de todo el mundo. El grupo de España, pese a ser poco numeroso, tiene más de 300 miembros que han prestado a día de hoy más de 170.000 dólares. No es un concurso, no se sabe cuánto presta cada uno ni interesa saberlo, pero sí estimula sentirse acompañado. Deberían (deberíamos) ser ya miles.

Puede parecer una tontería, pero a mi no deja de impresionarme ver como entre 50 personas de más de 20 países se logran cubrir los 1200$ que una mujer boliviana necesita para poner en marcha, o mejorar, su negocio.

Porque estimula la continuidad

Esto no es una telemaratón, ni una donación puntual. Es más. No es una donación. Es un préstamo. Un préstamo que haces hoy para ayudar a alguien que lo necesita ahora, y que te devolverá más tarde. Será en ese momento cuando decidas si el dinero vuelve a ti, o si vuelves a darle otra oportunidad a otra persona.

Porque apuesta por la dignidad y no es paternalista

En Kiva no verás fotografías de niños desnutridos, ni grandes carteles que te digan en mayúsculas “Te necesita”, ni eslóganes que te pongan a ti por encima del beneficiario en una relación de dependencia. No. Aquí ves proyectos de personas que tienen iniciativa, ganas de trabajar, y la capacidad de poner en marcha un proyecto empresarial, por pequeño que sea.

Kiva no deja de crecer. Cada semana se unen 2500 nuevos colaboradores dispuestos a prestar microcréditos sin intereses a pequeños emprendedores de todas partes del mundo.

Bueno, yo al menos ya te he contado por qué me gusta. Ahora si lo quieres probar, adelante.