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La responsabilidad del cibernauta (y twittero)

Las noticias de la tele llegan cuando ya he leído mil cosas sobre el tema. Las de los periódicos (con contadas excepciones) también. Hasta mi Google Reader llega ya casi siempre con retraso, para lo relativamente relevante. Mi twitter me mantiene actualizado al minuto de muchísimos aspectos de la actualidad. Es más, tal vez recibo información de demasiadas cosas, muchas completamente innecesarias que suponen una importante distracción, pero eso es otra historia.

A lo que voy. No soy el único (ni el que más), por supuesto. Cuando en mi entorno comento una noticia de última hora, muchos están tan al día como yo, y cada vez son más los que, cuando alguien no está informado de algo medianamente importante, se extrañan. Obviamente, esto es sólo una minoría (como diría mi madre -¡hola, mamá!-, la yemita del huevo), pero es que esta minoría de cibernautas está últimamente en todos los medios: “los cibernautas critican a la SGAE”, “los cibernautas apoyan a Wikileaks”, “los cibernautas presionan en contra de la ley Sinde”, etc.

No dejo de ver todo esto como un principio de activismo. No es un activismo que salga a las calles (mal), ni un activismo que llegue más allá de otros cibernautas (mal), ni un activismo que se movilice por temas que no estén directamente vinculados con la política (mal), ni un activismo que en realidad ponga la acción por delante de la información, pero informar, informa, y a eso hay que reconocerle el valor que tiene. Raro es el día que entre los trending topics no aparezca algún asunto social o económico que se haya extendido como la pólvora.

En mi opinión, todo esto implica una cierta responsabilidad, que sólo algunos tienen en cuenta.

  • Si tienes acceso a la información, y la voluntad de informarte, no te cuesta demasiado tratar de facilitar el acceso de otros a esa información, o a tu visión personal de ella. Hacerte eco de ciertos temas en el mundo real puede tener un impacto mucho mayor que retwittear o bloguear.
  • Eres perfectamente capaz de consultar varias fuentes, defender las ideas que consideres justas (al margen del partido o entidad que está detrás de cada una), y cuestionarlo todo, sin dar a nadie por malo malísimo, o por bueno buenísimo. Si los partidos políticos cambian de ideología como de camisa, para cada aspecto, ¿qué sentido tiene que siempre defiendas a los mismos?, ¿y si lo haces más por defecto, que por un planteamiento constantemente renovado?.
  • No te puedes movilizar por todo, ni por cualquier causa. Con unas empatizas más, y con otras menos o nada. De unas tienes cierta idea, y de otras, absolutamente ninguna. Pero sí puedes movilizarte por las tuyas, y tratar de apoyar a los que se mueven (y conmueven) por otras, que te parezcan coherentes, por mucho que no te toquen de cerca. ¿Qué causas mueven a otros (injusticias sociales, pobreza, conflictos…)? ¿Puedes dedicar un esfuerzo a hacerte eco de ellas, sin más?.

Me gusta el término cibernauta o, mejor aún, cibernautas, en plural. Me gusta porque al margen del ombliguismo y la endogamia 2.0 que muchos disfrutan, puede crear cierta conciencia de grupo, e igual que la información puede ser principio de activismo, la conciencia de grupo puede ser principio de responsabilidad social.