¿Por qué hay antirretrovirales en Lesoto?

antirretrovirales

Tomé esta foto hace una semana en un hospital de Lesoto (un pequeño país en medio de Sudáfrica). Lo que ves ahí, aparte de un feliz farmacéutico, son cajas de medicamentos, en concreto, antirretrovirales, medicamentos contra el VIH/SIDA, que se distribuyen gratis a los pacientes que lo necesitan. Han sido fabricadas y distribuidas por Cipla, Matrix, y otros laboratorios de la India. Ésta es la única forma de que las personas más pobres del mundo tengan acceso a estos medicamentos. Déjame contarte cómo se ha llegado hasta aquí, por qué esto es un enorme logro, y por qué debemos seguir peleando por el acceso a medicamentos esenciales en el mundo.

Imagina un mundo en el que, por muy grave que sea una enfermedad o por muchas muertes que cause, y por muy efectiva que sea la medicación que le pueda poner freno, ésta esté registrada bajo patente y sea demasiado cara para la mayoría de las personas. No te debe resultar difícil. Vives en él.

Si un país acepta entrar en la Organización Mundial del Comercio, y pretende llevarse bien con el resto de países (cosa que le interesa), debe aceptar, entre otras cosas, las actuales leyes de patentes. A grandes rasgos, vienen a decir que si uno desarrolla un nuevo fármaco, él es único que puede producirlo y comercializarlo durante 20 años. Al terminar ese periodo, otros pueden usar la misma fórmula para producir el mismo fármaco, con otra marca. Al haber competencia, los precios descienden. Sin embargo, hay dos excepciones a la norma: Por un lado, si un país considera que está en “emergencia sanitaria”, y se ve con energías para probarlo delante de otros países y empresas farmacéuticas, adquiere una licencia que le permite producir ese medicamento en su país, lo que obviamente le resultará más barato que comprarlo “de marca” fuera. Por otro lado, si hay varios productores vendiendo el mismo producto, puedes comprárselo al que más te interese.

Esos medicamentos, producidos por terceros fabricantes, aprovechando la ausencia de patente, o una licencia temporal, se llaman genéricos y, al igual que pasa con la Pitusa Cola y la Coca Cola, es más barato que el medicamento de marca. En cuanto a la efectividad, es prácticamente idéntica a la del medicamento de marca. Con lo de “prácticamente” no intento introducir un término tramposo. Es “prácticamente” porque existen unos márgenes legalmente permitidos en su bioequivalencia, que no introducen cambios en el efecto que una u otra pastilla tienen en el organismo.

Bueno, pues India es el mayor productor mundial de medicamentos genéricos. Han podido hacer esto porque, al ser un país de renta media-baja, durante unos años no se le aplicaron las mismas restricciones que a los países ricos. Ahora sí. Laboratorios como Cipla o Matrix producen genéricos de distintas medicinas, bien porque su patente ha prescrito o porque no tienen patente. Hay tres casos más en que los producen: Por un lado, si no están de acuerdo con una patente, ponen una reclamación, y a veces empiezan a producirlo al mismo tiempo, con un par. Por otro lado, en raras ocasiones, una compañía farmacéutica de las grandes les permite producir el genérico. Por último, y en el caso de los medicamentos contra el VIH/SIDA, organismos internacionales como la FDA (U.S. Food and Drug Administration), presionados por el PEPFAR (Plan del Presidente de los Estados Unidos para la lucha contra el SIDA), pueden ceder una licencia provisional. Es con licencias provisionales con lo que compañías como Cipla pueden producir y vender, a día de hoy, antirretrovirales modernos genéricos.

Los antirretrovirales son medicamentos que hacen frente al Virus del la Inmunodeficiencia Humana (VIH). No acaban con él, no curan la enfermedad, pero le ponen freno, y evitan que un VIH positivo desarrolle el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA). Por así decirlo, mantienen controlados los niveles del virus, lo justo para que no haya síntomas, y para que, por haber menos, su transmisión sea más difícil. Hay antirretrovirales de primera, segunda y tercera línea. Para entendernos, los primeros son los más usados, los más comunes, y los que resultan más económicos, por haber genéricos. Cuando estos fallan, o cuando por las condiciones de un paciente no se pueden usar, hay que pasar a los siguientes, de los que no siempre hay genéricos, y que son mucho más caros. Los medicamentos que mejor funcionan son aquellos que combinan varios principios activos en la misma pastilla. Conseguir una licencia para estos medicamentos es prácticamente imposible si hay que negociar con los tres fabricantes distintos de cada principio activo, pero con voluntad política sí es posible y se está consiguiendo.

Cuando hablamos de diferencias de precio entre genéricos y medicamentos de marca no hablamos de pequeños descuentos. Te pondré algunos ejemplos. El tratamiento por persona/año con Tenofovir de marca en 2009 costaba 5718$ en los países pobres. Cuando en mayo de 2009 Cipla comenzó a producirlo, lo vendía a 700$. ¿Puede la gente más pobre del mundo pagar los antirretrovirales genéricos? No. No pueden. A pesar de ser enormemente más baratos que los de marca, siguen siendo caros para ellos. Es ahí donde entran en acción los gobiernos, el Fondo Mundial (de lucha contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria), ONGs e instituciones como UNITAID. Subvencionan, pagan, negocian y hacen lo necesario para que esas medicinas genéricas sí puedan llegar, gratis (o a bajo costo si no hay más remedio), a quienes las necesitan.

Lo mismo ya te estás preguntando si empresas como Cipla tienen ánimo de lucro. Si no estabas preguntándotelo, pregúntatelo. Sí, Cipla es una empresa que, aunque produzca medicamentos genéricos, tiene ánimo de lucro. Vende medicamentos (no sólo antirretrovirales) y gana dinero con ello. No son una ONG, ni una agencia de la ONU. Pero tienen unos fuertes principios éticos. Cipla decidió hace tiempo vender los medicamentos antirretrovirales al precio más barato posible, sin percibir ningún beneficio económico de ellos. Eso ha permitido bajar el precio de un tratamiento por persona y año de 12.000$ a 300$ o incluso a menos de 150$.

Te daré un ejemplo de algo que me pasó. Ofrecemos, en todo el mundo, un cierto medicamento que impide la transmisión del SIDA de la madre al hijo, gratis, sin coste. Se lo mostré a un político hindú hace unos años. Me preguntó si yo daba ese medicamento de forma gratuita y le dije “sí”. ¿Sabes cuál fue su respuesta? “Debes tener algún motivo oculto”. Me reí y le dije “sí, tengo un motivo oculto. ¡Quiero hacer algo bueno antes de morir. No me voy a llevarme nada de esto conmigo cuando muera!”

Yusuf Hamied, presidente de Cipla, en una entrevista que no te puedes perder.

La fotografía de ahí arriba no es una fotografía inocente, ni inocua. Es una fotografía que muestra todo lo que se ha estado luchando, y lo que se ha estado consiguiendo con el paso de los años. Desde las movilizaciones de ONGs e instituciones a favor del acceso a medicamentos esenciales, a los pasos de gigante que dieron países como Sudáfrica o Brasil al declararse en emergencia sanitaria por SIDA (y tener que hacer frente a montones de demandas de compañías farmacéuticas), a las lágrimas derramadas al ver cómo, en ocasiones, algunas demandas han prosperado y han obligado a tirar a la basura montones de medicamentos genéricos, o la rabia que muchos sentimos cada vez que algún profesional sanitario sin suficientes dedos de frente dice que los genéricos son peores que los medicamentos de marca, o cada vez que vemos a un representante farmacéutico regalarle un puñetero bolígrafo con el logotipo del laboratorio de turno a un estudiante de medicina que aún se está formando.

Aún queda mucho por hacer, y de hecho, en algunos aspectos, se ha retrocedido. Los acuerdos bilaterales de comercio que algunos países intentan establecer ponen limitaciones para el acceso a medicamentos aún mayores que las ya existentes en la legislación internacional. Otra historia es, además, hacer llegar los antirretrovirales a los pacientes, cuando no hay dinero, no hay medios, y apenas hay profesionales sanitarios. Y, por si no resulta obvio, lo que haya ahora no tiene por qué estar dentro de dos años. El territorio de las patentes y los medicamentos está hecho de arenas movedizas. Hoy no se producen genéricos porque se haya superado la injusticia de las leyes de las patentes, sino porque, pese a permanecer ahí, algunos países e instituciones están abriendo una pequeña puerta. No basta con una pequeña puerta. Las queremos todas, y las queremos abiertas.

El mismo Yusuf Hamied comenta en esa entrevista que él no cree que deba haber un mismo reglamento para la protección de la propiedad intelectual y las patentes en el Norte y en el Sur. Que no se puede sujetar todo a las mismas reglas del comercio cuando hay enormes desigualdades y muertes de por medio. Otros siguen protestando por los movimientos que hacen las farmacéuticas como lobby, haciendo donaciones puntuales de medicamentos a cambio de que no se presione contra las leyes de patentes, o de que no se soliciten licencias por emergencia sanitaria. Otros directamente, toman acción, y sugieren, junto a lo demás, la creación de un Banco de Patentes de Medicamentos, que permita negociar directamente con las farmacéuticas la compra de patentes, a escala global, para ofrecer posteriormente licencias a distintos fabricantes, generando competencia y bajando los precios.

La foto de ahí arriba tiene mucho por detrás, pero también debe tener mucho por delante. Estamos sólo a medio camino de acabar con el SIDA. Y no es momento para pararse a contemplar el paisaje. Las vistas, un poco más adelante, son mucho mejores.

Firmar es lo de menos. Lo importante es que esto te importe, y que lo contagies a otros. Pero firma. Puedes ver más fotos aquí.

Aunque he intendado simplificar y hacerlo asequible, éste es un tema complejo. Muy complejo. Y encontrar información actualizada y de calidad al respecto no es fácil. Si tienes información (con fuente respetable) que pueda complementar o matizar lo aquí expuesto, es bienvenida.