La salud de quienes huyen de la guerra

Refugiados/as en Atenas | Grecia, 2016 | 15 fotos | Ver en EL PAÍS Planeta Futuro

>> Más de 1200 personas viven hoy refugiadas en el antiguo estadio olímpico de béisbol de Atenas, abandonado desde 2004. Junto a los otros refugiados del estadio de hockey y el antiguo aeropuerto internacional de Atenas, suman más de 5000.

>> En el puerto del Pireo, donde viven otras 5000 personas refugiadas, las condiciones son peores. Abderrahmán es refugiado sirio y una de las personas que vive, junto con su familia y desde hace veinte días, en una pequeña tienda de campaña que ellos mismos han comprado.

>> Divididos en dos colas, una para hombres y otra para mujeres, hacen cola cada noche para recibir una ración de comida para la cena. En el puerto hay mucha humedad y las temperaturas descienden con fuerza al caer la noche.

>> La única atención sanitaria de que disponen las personas que viven en el puerto del Pireo son las unidades móviles de ONGs como Médicos del Mundo. En ella, 3 o 4 voluntarios y voluntarias como Elena acuden cada noche, de 19:00 a 23:00, con medicamentos provenientes de donaciones particulares, en su mayoría.

>> Los fármacos se entregan en pequeñas cantidades. Es necesario racionarlos, ya que su provisión no está garantizada. Muchos medicamentos no están disponibles, de modo que son los propios pacientes quienes deben acudir a comprarlos con una receta, en la que no cuentan con ningún descuento.

>> Entre las personas más vulnerables, los niños pequeños y las mujeres embarazadas. La hija de Mohyabim y Attaullah está enferma. Tiene fiebre y, aunque la han tratado en la consulta del campamento, hace una semana requirió evacuación a un hospital. Una vez allí, Attaullah tuvo que pagar los medicamentos de su bolsillo. De los 6000€ que tenían cuando salieron huyendo de su país hoy solo les quedan 120€.

>> Tiene cáncer; un neuroblastoma. Ya fue intervenido con un trasplante, pero ahora puede requerir quimioterapia, radioterapia e inmunoterapia, posiblemente fuera de su alcance. Las personas con patologías crónicas como cáncer o diabetes necesitan una medicación diaria de la que no disponen. Esta noche la unidad móvil atiende a un chico menor de edad con una descompensación de su diabetes. Desde que inició su viaje no había realizado ningún control de su glucemia.

>> Los trastornos psicológicos, agravados por el estrés del viaje, la incertidumbre de su situación, la exposición a la violencia y el sufrimiento por la muerte y el abandono de familiares y amigos, suponen un reto adicional para muchos/as.

>> Lleva 6 meses con fuertes dolores abdominales, pero no ha podido tener acceso a pruebas diagnósticas. Recibe tratamiento sintomático, pero apenas se puede mover y cuando lo hace utiliza una silla de ruedas. Comparten esta tienda de campaña, de ACNUR, con otra familia.

>> Rania es pediatra medio libia, medio griega. Es una de las voluntarias de Médicos del Mundo y acude tres o cuatro veces por semana a los tres campamentos de Ellinikos, el del antiguo estadio de hockey, el del antiguo estadio de béisbol y el del antiguo aeropuerto abandonado. En cada uno han habilitado una pequeña sala a modo de consulta.

>> Esta anciana rompe a llorar durante la consulta con el médico. La traductora, una chica voluntaria, también refugiada, de unos 16 años, la coge de la mano y nos explica que está sola porque su hijo no consiguió llegar hasta Grecia. Ella alcanzó el país cruzando el Egeo en balsa, sin nadie que la acompañara.

>> Azimi y su familia, refugiados afganos, duermen en una tienda de campaña en Ellinikos. Llegaron hasta Idomeni, en la frontera con Macedonia, pero no pudieron quedarse. Antes de salir de su país, trabajaba como pintor, escritor y profesor de canto.

>> Los servicios de asistencia sanitaria que se ofrecen son escasos y limitados a medicina general y pediatría, en consultas sin pruebas complementarias de diagnóstico. Cualquier tipo de atención especializada, incluyendo salud dental, queda fuera de su alcance.

>> A pesar de la gran cantidad de niños y niñas que hay en los campamentos, aún no existen programas de salud infantil que garanticen, por ejemplo, la vacunación de los más pequeños, para la prevención de brotes epidémicos. Tampoco hay programas que permitan que las mujeres embarazadas realicen un correcto seguimiento, para minimizar riesgos durante el parto.

>> Personas de todas las edades conviven en los campamentos de refugiados/as de Atenas, a la espera de que la Unión Europea cumpla sus promesas de acoger refugiados entre sus diferentes países. Sin embargo, la prioridad para Europa ahora mismo parece ser la detención y devolución de estas personas a Turquía. Hasta que se abran vías seguras, nuevas rutas ilegales seguirán apareciendo, en las que miles de personas se seguirán jugando la vida para escapar de la guerra.